miércoles, 22 de junio de 2016

Las  Plantas  Fijadoras de Nitrógeno en la Huerta Orgánica

La atmósfera  terrestre está constituida por un grupo de gases, de los cuales  el 78 % corresponde al Nitrógeno, el resto corresponde al  Oxígeno 21% y otros componentes menores.

El nitrógeno atmosférico no puede ser aprovechado directamente por las plantas, pero existe en la naturaleza un grupo de plantas pertenecientes a la familia de las Leguminosas* que albergan a las bacterias del género Rhizobium, capaces de fijar el nitrógeno atmosférico  y transformarlo en compuestos nitrogenados que quedan en el suelo fácilmente  disponibles para las plantas.

Tanto las plantas Leguminosas como las bacterias del género Rhizobium, viven en una relación simbiótica donde ambos se benefician, (las plantas aportan azúcares a las bacterias y éstas compuestos nitrogenados a las plantas).

La bacteria vive en el suelo y en la raíz de la planta, allí forma nódulos y se reproduce e intercambia nutrientes con la planta.

Las plantas Leguminosas incluyen a muchas especies no sólo de la huerta sino también a especies de árboles, arbustos o hierbas.

En nuestra Huerta Orgánica son plantas fijadoras de nitrógeno por ejemplo, los porotos, las habas y las arvejas.



* Leguminosas: familia de plantas cuya característica principal es la de dar frutos en forma de vainas o legumbres.

lunes, 13 de junio de 2016

El  legado de las culturas indígenas a la Huerta Orgánica

La asociación de cultivos, práctica común en la Huerta Orgánica, es un aporte más que los Indígenas Americanos han hecho a las prácticas agrícolas sostenibles.

Actualmente se reconoce un retorno de lo científico-académico a lo intuitivo–natural. Esto implica re-valorar el conocimiento que aporta el sentido común, que es el conocimiento a partir de lo vivido y realizado en el día a día, práctica habitual en los Indígenas Americanos, quienes vivían en verdadera comunión con la tierra.

La asociación maíz – poroto – zapallo, tan milenaria y vigente, es un ejemplo donde cada uno de los cultivos implicados se benefician.


El maíz es un cultivo con altas exigencias de luz y que a su vez, debido a  su desarrollo brinda sombra al poroto y al zapallo.

El poroto, al ser una leguminosa, fija el nitrógeno atmosférico y aporta este elemento a los otros dos cultivos.

Por último, la planta de zapallo al desarrollarse sobre el suelo, evita el desarrollo de malezas que puedan competir.